Noticia : La trampa del robo y cómo se paga

Publicado Por: | El Tery | Tiene 0 comentarios


Todos coinciden en que se apresuraron y no esperaron su tiempo. Lo admiten como un error, dicen estar arrepentidos y recomiendan a la juventud que se puede perder en el fango, que utilice su inteligencia y habilidades para progresar en la vida, no para acabar con la tranquilidad de los demás. Un estudiante de bachillerato quería darle a su hijo todo lo que pidiera. No continuó los estudios porque suponía que no iba a llegar muy lejos con eso, planeando entonces el robo de un banco. Lo primero que hizo fue dejar la oficina donde trabajaba para solicitar trabajo como vigilante en el lugar donde cometería el hecho.

Otro joven con 17 años, en octavo curso, trabajando en construcción y visitando una iglesia pentecostal, optó por dejar todo eso y “tirarse a la calle”. Dice que cuando hizo su primer robo y al día siguiente se sentó en el pupitre de su escuela pensó que no debía hacer eso, pero la adrenalina que tenía era tan fuerte que lo único que quería era seguirlo haciendo. Y una empleada doméstica, que inicialmente dejó los estudios para trabajar en una casa de familia y mantener a sus hijos, sintió mucho deseos de ser como la dueña de la casa y comenzó a robar sus ropas, accesorios y después dinero, costándole esto estar ahora separada de sus hijos, y en conflicto con ella misma, por haberse dejado llevar por la codicia.

“Esa era mi meta y la logré”
 Nos han dicho que eres uno de los presos más peligrosos de La Victoria porque hiciste un robo en un banco de valores y lograste sacar 30 millones de pesos. Cuéntanos tú mismo cómo lo hiciste.

Yo hice bachillerato y no quise seguir. Siempre he trabajado y he sido una persona tranquila. Trabajé ebanistería en una empresa grande, carpintería, desabolladura y pintura, trabajé en seguridad, como todos los dominicanos que tienen que estar cambiando porque la cosa está mala. Por la necesidad de dinero y el deseo de llegar rápido me propuse conseguirlo y logré entrar a trabajar en una empresa de valores de donde sustraje un poco de dinero.

-¿Cuánto?

- Treinta millones

-¿Y cómo lo hiciste?

-Yo tuve que abrir siete puertas para llegar a ella y era complicado porque cuando se abría una se cerraba otra, pero yo estudié cómo era que funcionaba la cosa. Primero comencé a relacionarme con gente de la sociedad para llegar a este banco y logré llegar.

-Cómo te relacionaste...

-Visitaba casinos, plazas, me metía en algunas actividades sociales, todo el mundo con su traje, hasta que poco a poco fui llegando. Yo andaba en la zona del Mirador, Los Cacicazgos, buscando cómo relacionarme con las personas.

-Qué buscabas en realidad.

-Aprender de ellos, relacionarme, y a través de ellos llegar a ser alguien en la vida.

-Y a quién conseguiste en ese recorrido.

-Yo me fui primero por el lado de los políticos, diputados, senadores y funcionarios. En tiempo de campaña es fácil llegarles a ellos. Me tocó durar cinco años trabajando en seguridad en sitios bien, con gente bien, como la gente de Casa de Campo y La Romana. Yo los veía jugando golf y dije algún día yo voy a estar así como ellos. De ahí solicité en una empresa grande y me relacioné de inmediato con los altos para sustraer el dinero.

-¿Cómo lo hiciste?

-Dentro del banco había personas que estaban sacando poco dinero y buscando la forma de cómo sacar más y me buscaron. Yo me enteré de personas que habían hecho esa vuelta y me les acerqué para que me ofrecieran el trabajo grande. Comencé a averiguar quién era que lo hacía. Nadie quería decir nada, pero una persona de adentro me tiró y acepté, busqué gente de afuera para que me ayudara y lo hicimos.

-¿Quién te propuso hacerlo?

-Un ejecutivo alto. Lo hizo por medio de otro. Me dijo que yo debía dejar pasar a la persona que iba a entrar al banco, independiente de todo lo que yo pudiera sustraer para mí, y que toda esa culpa me iba a caer y la debía aceptar.

-¿Por qué te eligieron a ti?

-Mi perfil no es muy común. Yo no parezco un delincuente y yo inspiraba confianza.

-Qué pasó después...

-Después del robo duré tres meses en la calle dando vueltas. Se supo y me andaban buscando, pero no me encontraban. De las personas que trabajaron conmigo cayó uno preso y en la investigación rechazaron la acusación, pero una persona de los dueños del banco me estaba reclamando que yo violé la confianza y pidió que me buscaran porque yo me había desaparecido. No iba a mi trabajo. Tuve la suerte que Dios metió la mano y no me mataron.

-¿Quién te iba a matar?

-Eso fue el día que me agarraron en el sector El Valiente de la zona oriental. La orden era ‘mátenlo’, pero no lo hicieron. Yo estaba haciendo tiempo para irme fuera del país. Tenía todo comprado y resuelto. Cuando me agarran yo le digo a las personas que mandaron a atraparme, que son esos policías especiales que tienen para eso, que les voy a dar dinero. Ellos lo cogen y me dicen que tienen que llevarme como quiera pero que me van a tratar suave y me van a ayudar a salir. Me llevaron al Palacio de la Policía y ahí me jodieron. Cogieron el dinero, me dieron golpes con la cabeza dentro de una funda y en vez de pedirme que hable, lo que hacían era pedir más dinero.

-¿Cuánto les diste?

-Cinco millones de pesos. Yo lo cargaba en una mochila como mi seguridad porque sabía que me iban a matar y para que no me maten tenía que darle lo suyo.

-Cuéntame el robo, como si fuera una película... paso por paso.

-El plan era sacar unos cuantos sacos de dinero, pero yo saqué tantos que no podía con ellos. No los podía cargar. Pensé quedarme con una buena parte aunque después tuviera que repartirlo. Eran las 8:00 de la noche y ya el banco estaba cerrado. Habíamos cinco o seis “guachimanes” por diferentes puntos. Yo llego al dinero pero algo falló. No calculé que faltaba un camión de la compañía por llegar y nos encontraron. Tengo una de las personas que recluté adentro y a los demás seguridad amarrados. Cuando llegó el camión tengo en la puerta como cien y algo de millones. Sólo pude sacar 30. Yo transportaba dinero y sabía cómo era todo. Ya tenía tres meses ahí adentro. Cuando nos ven otros guardianes comienzan a disparar y salimos corriendo en el vehículo que nos estaba esperando afuera. Transitamos por la Núñez y vemos un Amet. Digo: voy a tener que matarlo si nos paran.

“Uno a veces necesita adrenalina”
No tienes que decirme tu nombre. Solo qué pasó contigo, quién eres, de dónde vienes, cómo es tu familia y eso...

Vengo de Paraíso de Barahona. Una familia muy humilde. Todos mis hermanos vinimos para la capital, uno a uno, por motivos de sustento. Vine a la edad de 11 años al barrio Mata de los Indios de Villa Mella. Al poblado La Victoria vine a los 19 años. Cumplí los 20 en la cárcel.

Yo vivía con una hermana que me crió desde pequeño y me puso a la escuela, donde llegué hasta el octavo grado. Después tenía que trabajar para ayudarla porque tenía unos cuantos niños pequeños. Yo trabajaba con un hermano que era maestro constructor y le ayudaba a hacer las mezclas y a poner los blocks.

Luego me metí en amores y para la noviecita no era suficiente lo que ganaba en la construcción. Era muy exigente. Seguí estudiando y nada, un amigo me dijo que tenía un vehículo y que una persona le traería un dinero y ya estábamos en el mes 10, a punto de caer diciembre y la novia mía exigiéndome ropa. Al hacerme el amigo mío la propuesta yo decidí hacer lo que me propuso. Sustraje una mochila de un auto en la cual me dijo que tenía dinero, 200 mil pesos en efectivo. El auto estaba abierto con la persona a punto de subirse. Era una mujer propietaria de banca de lotería. Tomé la mochila y me fui. Mi amigo me había dicho que me iba a dar un arma de fuego para hacerlo porque a veces ella andaba acompañada de su esposo. Yo me desesperé y no tomé las medidas necesarias, salí desarmao y la mujer vino inofensivamente, porque las mujeres siempre andan como inofensivas, tú sabes. Yo no tenía ni siquiera un cuchillo encima. Le dije ¡Cuidao!, si te mueves te doy un tiro y en realidad no tenía nada. Ella se puso nerviosa. Entonces dije: Yo lo puedo hacer con terror psicológico sin tener que agredirla. Puse mi mano en mi cintura para simular que tenía un arma, tomé la mochila y le dije que se esté tranquila. Eran más o menos las 12:00 del mediodía. La comunidad me cayó detrás. Vieron cuando yo salí corriendo. Ella no gritó, la verdad es que lo que más me dolió fue verla que no puso decir nada porque en realidad es un trauma. A ella no les salían las palabras, quería hablar, pero no podía, estaba en shock, inmovilizada, como con los músculos encogidos.

Yo me fui caminando, use una artimaña de decir que tenía un arma de fuego y la gente me tenía miedo. Logré irme y en realidad quien disfrutó del dinero mío fue mi hermano porque yo caí preso. Él me dio lo que quiso, me dijo que se fueron en abogados, en fin, el hecho es que yo no lo pude disfrutar. Por ese hecho estoy preso.

-¿Eso fue lo único que hiciste?

Sí, ¡eso fue lo únicoÖ.! Bueno, no. Yo participaba con los amigos míos en algunas cositas sencillas por ahí, pero ese fue el robo que me trajo a la cárcel. Quieres saber a qué yo le llamo cositas sencillas. Tú eres inteligente, me gusta tu forma. Pues mira, yo toy pa’ti hoy, te voy a decí to’. Yo estaba en coro en el barrio, salí un par de veces en rotura de casas, rompiendo candados, paredes, hierros, lo que sea. Cuando uno está en eso hace de to’.

-Me interesa saber cuál es el móvil para penetrar a una casa. ¿Por el robo de casas nunca te detuvieron? ¿o sí y te soltaron?

Sí y me soltaron. Nunca me encontraron evidencias porque es muy difícil para la Policía. Es más peligroso. Es un riesgo no sólo para uno sino para la gente que está dentro de la casa. Porque uno cuando va ya sabe cuántas personas pueden estar despiertas, si tienen armas. Esos hechos ocurren a diario. Quien me llevó a eso fue otro amigo. En el primer caso de robo de casa que tuve había unas prendas ahí y una sola persona. Si hay mucho dinero en la casa alguien te orienta y se entera por algo. La gente vive hablando delante de sus empleados y uno de ellos dice cómo es la cosa, a veces no es para robar él mismo, sino por hablar y algún familiar que está en eso lo oye y coge pa`llá. Le pide más detalles y a veces participa, a veces no solo informa porque no sabe cuál es la movida. Pocos rompedores van a aventurar sin saber. Primero investigas. Es decir, investigamos cuántas armas puede haber, cuantas habitaciones, si hay niños, mujeres. Generalmente se hace en la madrugada, 3:00 de la mañana, dos y media, que es la hora en que el sueño los abate.

INSTRUMENTOS QUE USAN
Se usan cizallas, otros utilizan las mismas llaves de la casa que les sacan copias. Miran cómo es la cerradura de la casa y mandan a hacer la llave. Hay personas que trabajan haciendo eso. Otros usan destornilladores de estrías arreglao pa’eso y especiales para puertas enrollables de negocios. Se preparan como 20 llaves posibles y una de esas tiene que abrir, sino vuelven y lo intentan hasta que lo hacen. Tienen todas las combinaciones. Para candados Yale también. Esos se abren muchos con un pincho o alfileres. Los seguros multilook también. No importa que abran y cierren tres o cuatro veces, hasta 8 que sean. Aquí no hay casa que no se pueda abrir. Todo se abre. Para los barrotes se usan las cizallas. En realidad no hay nada seguro.

LA HUIDA
Yo llevo un bulto, una escopeta, una pistola y el amigo mío. Nos pasamos para otro vehículo que encontramos en el camino. Lo secuestramos y seguimos en él. Dejamos a esa gente por el Puente Juan Carlos y nos encontramos con el chofer inicial que estaba con nosotros en el banco. Le di dinero a mucha gente. Más a amigos porque mi familia no quería coger nada. Tenía miedo. Yo quería volver atrás pero ya no podía. Tenía dinero y no lo podía gastar porque andaba huyendo y para colmo mi hijo me destroza el corazón. Yo le pregunto, dime mijo, que quieres; un yate, un avión. Nada papi, me dijo. Lo único que quiero es que tú estés conmigo.



-Todo el valor de este señor se desploma en un segundo con tan solo contar esta parte de la historia. La imagen inocente de su hijo de 7 años se tragó todo el afán por ser multimillonario para que el niño tuviera algo que él no tuvo. Sus ojos enrojecidos. Ya no podía ni hablar. Le di una pausa y continuó ofreciendo detalles sobre los atormentados que fueron sus días mientras esperaba que lo fueran a buscar, a pesar de todo el dinero que había repartido.

  “SUS PRENDAS ME DESLUMBRARON”
Estamos aquí porque conseguimos un permiso en la Procuraduría para hablar con ustedes los que han caído. Queremos saber cómo funciona esto, qué pasó con tu vida. Por qué estás aquí, qué expectativas tienes.

“Mire, lo primero es que cualquiera puede caer. Hasta usted. Usted es mujer como yo y sabe bien que a veces nosotras deseamos las cosas que tienen las otras mujeres porque se ven bien o lo que sea. Uno tiene derecho a estar bien como ellas, pero la vida no te lo da. Y somos humanos, cometemos errores. A veces uno se ciega por un deseo de tener algo y le da mucha cuerda ver cómo otros lo consiguen tan fácilmente y uno no.

Pero yo no quiero hablar de eso. Vamos a hablar de mi arrepentimiento. Cometí un error porque no voy a decir que no. Pero después que yo llegué a este lugar conocí a Dios. Entendí que él tenía un propósito conmigo, me integré a socializar con el Señor y ya no veo el error sino la manera de cambiar. En la vida pasan cosas que después uno medita y se da cuenta del error que cometió, pero que ya uno no hace nada con darse esa culpa porque nadie está a salvo de esto.

La Biblia dice en Primera de Corintios que desde que entra la persona en Cristo nueva criatura es. Algo nuevo. O sea, que el hecho de yo estar aquí no lo veo como algo mal sino como una intención del Señor de que cosas que yo hacía antes no las volviera a hacer.

Usted quiere saber cuál fue mi error. Yo le digo que eso ya no importa, sino mi arrepentimiento. ¡AhÖ sí!, muchas personas están a punto de cometer el mismo error que yo cometí, como usted dice. Es verdad. Pero yo no puedo hacer nada para evitarlo.

Usted quiere que yo le diga a las demás gentes cómo evitar caer en la tentación de robar. Eso es difícil. Mire yo se lo digo, cuando uno quiere hacer eso es que lo quiere hacer. Nada lo detiene. Sólo Dios si uno piensa en él. Pero uno no piensa en eso en ese momento. Uno está acompañado del demonio.

Usted quiere que yo piense en el momento en que a una gente se le mete en la cabeza el deseo de coger algo que no es suyo, pero yo no quiero pensar en eso, yo quiero olvidar esoÖ.. Si usted me sigue presionando yo me paro de aquí y me voy.

¿Qué es lo que usted quiere?... que yo le dé un consejo a la gente, pero ahora yo soy DiosÖ Bueno, estoy condenada a cinco años por robo en una casa. Yo trabajaba allí Ö problemas que pasaron. No me puedo justificar porque cometí un error y lo estoy pagando aquí. No importa lo que haya hecho. Lo hice. ¿Qué hice? Yo trabajaba en una casa de familia y la doña me echaba vainas con su elegancia. Me mostraba sus cosas, las lucía delante de mí y yo sentía que se estaba riendo de mí por ser pobre.

Lo importante es que no lo vuelvo a hacer nunca. Lo que pasa es que cuando una persona está en tinieblas no ve nada, pero después que usted conoce a Dios es que se da cuenta que tiene que cambiar.

Yo tengo tres hijos, madre soltera. La más pequeña tenía tres meses de edad cuando caí presa, tenía otra hembra de 14 y un varón de 12. El papá murió en la calle. Lo mataron.

NO LO VUELVO A HACER
Qué le puedo decir a esas mujeres que están como estaba yo con esa necesidad de dinero y deseos de ser la dueña de la casa, ohÖ que no lo hagan, que Dios está ahí mirando todo y que aquí en la tierra todo se paga. Mire, lo que ellas tienen que hacer es pensar que Dios sabe lo que le da a cada cual. Si a otro le dieron más, amén, si a usted le dieron menos, amén también. Dios es que sabe y con cualquier cosa se vive. Lo importante es estar vivo y respirar, no brillar con tantas prensas y vestidos caros.

Yo le diría que no se desesperen porque se afanan por tener un pantalón nuevo y el pantalón en cualquier momento se puede manchar o romper y ahí se acaba todo y qué. No vale la pena. Esas son cosas materiales que se esfuman y después que uno se pone una ropa nueva ya. Pasó el gusto. Y vale la pena venir a la cárcel por ponerse un collar que cuesta cuarto y un pantalón nuevo. No. Entonces, ya no tengo nada más que decirle.

Mire, ni una buena cartera, perfume, zapatos. Nada se eso sirve para el Señor. Yo anhelé todo eso y lo tuve a la fuerza, robao. Pero mire como estoy Ö. No puedo criar a mis hijos ni nada. De qué vale.

Uno lo único que tiene que atesorar es cambiar esos pensamientos y cuando Dios quiera entrar a su vida dejarlo entrar y reconocer que andaba mal. Porque hay gente que no lo reconoce y piensa que eso es normal. Y hasta cuando salen de aquí vuelven y lo hacen.

Ah, pero todavía usted quiere saber más. Ahora son los valores. Por qué usted me pregunta a mí cuáles son para mí los valores de la vida. Por qué no se lo pregunta a Margarita Cedeño. Ella trabaja los valores. Ella sabe de eso. Que ayude ella que mucho que puede con el poder que tiene.

Los valores para mí son la madre, los hijos, la paz, el bien. Y estar tranquila. Aquí me quedan dos años y 8 meses. Que qué voy a hacer cuando salga de aquí. OhÖ Solamente Dios lo sabe. Primeramente me iría a la casa con mis hijos y después a donde Dios me lleve. Qué tipo de planes tengo: no sé.

Ajá. Ahora vamos a hablar de humillación. No, yo no me sentía humillada, era que yo quería ser como ella. Ella me trataba bien. Dios me liberó. Gracias que me trajo a este lugar. A mí me preocupaban mis hijos pero después me fui acostumbrando e integrando a los cursos y lo que uno puede aprovechar aquí y salir una nueva persona.

Si son efectivos los programas hacen que uno tenga la mente ocupada y pueda seguir adelante. Si uno se pone para eso usted lo hace. 

La persona que me acusó nunca vino por aquí, nunca me ayudó pero yo tengo una ayuda mayor, que es Dios. Yo sólo estoy esperando que el Señor permita sacarme. Yo le dije que no quería hablar del robo. Fue un robo y ya. Usted no sabe lo que es un robo, coger algo que no es tuyo y llevártelo y cuando la gente se da cuenta entonces se molesta y si te encuentra te mete presa. Ya...

ROMPEDORES
-Y cuéntame de los casos en los que tú participaste.



Yo participé en dos casos. Los dueños de la casa estaban en Estados Unidos, dejaron a un muchacho cuidando la casa. Él estaba durmiendo. Sabíamos en qué habitación estaba y que tenía un arma de fuego. La persona con la que fui era ambiciosa. El plan era sacar prendas, pero él se puso a sacar electrodomésticos y el joven se despertó. Lo agarramos, lo amarramos y le dijimos que no se mueva. Lo mejor que puede hacer una persona así es no resistirse, aunque esté armado.

¿Y de dónde les sale la valentía a ustedes?

Con la droga, cocaína o marihuana. La marihuana inmoviliza un poco pero la coca te pone rápido, acelera el metabolismo del corazón y sientes más energías para hacer las cosas. Hay gente que entra a robar y después hace de todo, viola y eso.

¡Qué pasa por su mente?

Ellos se preparan para no pensar en nada. Lo único que piensan es en hacer lo que van a hacer y no les importa nada.

¿Y cuál fue el otro caso?

 En un colmadón. Ahí todo resultó bien porque no había nadie. Una mujer nos había dicho donde estaba el dinero y fuimos, rompimos una pared y tomamos el dinero, bebidas y artículos y los vendimos. Primero uno busca el comprador y después roba. En el mercado negro hay de todo, ellos saben que eso es robao y como quiera lo compran.
Previous
Next Post »